Los principales destinos turísticos del mundo, incluido España, siguen esperando a uno de los viajeros más codiciados: el visitante procedente de China. Sin embargo, las fronteras de este país siguen prácticamente cerradas desde hace casi dos años y medio y todavía no hay fecha para su reapertura. La política de “COVID cero” estrangula a una de las actividades que crecía con más fuerza desde hace poco más de 10 años.

Pronto se cumplirán tres años desde que China detectó el primer caso de COVID-19. En concreto, fue el 17 de noviembre de 2019 cuando se descubrió el primer contagio en la ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei. Y desde el 28 de marzo de 2020, sus fronteras siguen prácticamente cerradas.

El país está cerrado al turismo, solo viajeros nacionales y algunos extranjeros con permiso de residencia o visados no turísticos pueden entrar. Además, una vez dentro, tienen que permanecer en cuarentena en un hotel designado por las autoridades, pero costeado por el propio viajero Al tiempo que sigue habiendo pruebas PCR masivas y confinamientos.

Cuando el aislamiento de la población, los cierres perimetrales y las cuarentenas, empiezan a formar parte del recuerdo, China es la única de las grandes economías del mundo que mantiene una estricta política de contención del virus. El objetivo de “cero COVID” marca todas sus decisiones, pero esta estrategia está impactando en su economía y en el turismo, actividad que empezaba despuntar con fuerza en este país, especialmente desde 2010, cuando comenzó el boom del turismo chino.

Antes del inicio de la pandemia, la cifra de turistas que llegaba a España iba en aumento, con 700.000 visitantes en 2019.

China es el primer mercado emisor de turistas del mundo y es también uno de los destinos que más visitantes internacionales recibe. En 2019, antes del estallido de la crisis sanitaria, dio la bienvenida a 65,7 millones de viajeros extranjeros, al tiempo que más de 154 millones de ciudadanos chinos salieron del país

Se espera que cuando reabran las fronteras haya un boom de viajes, como explicó en una entrevista Lorenzo Palomares del Cerro, CEO y fundador de ChineSpain, empresa que conecta a los viajeros chinos con el sector turístico español. Afirmaba que “con los confinamientos que han sufrido los chinos, las ganas que tienen de viajar son mucho más grandes que las nuestras”.

Así lo indican también los datos de la consultora del mercado turístico Forwardkeys, que reflejan una fuerte recuperación del mercado doméstico de China pese a las restricciones. Más datos en El turismo de venganza en China calienta motores. Sin embargo, por el momento, la incógnita está en saber cuándo se producirá la apertura de fronteras.

Hace casi un año, en octubre de 2021, parecía que esa decisión se tomaría a principios de 2022 (más datos en China abrirá sus fronteras cuando alcance el 85% de vacunados), pero lo cierto es que no fue así. Tan solo en el pasado mes de julio, hubo una tímida apertura.

Las autoridades chinas suprimieron la exigencia de presentar la carta de invitación (conocida como la PU Letter) para la solicitud de visados chinos de trabajo y de reagrupación familiar.

En 2022 se endurecen las medidas

No obstante, lo cierto es que sigue siendo muy complicado acceder al país y moverse dentro de él. Como consecuencia de los rebrotes registrados la pasada primavera, las medidas para evitar la propagación de la pandemia se han endurecido este año. Los habitantes de las grandes ciudades tienen que someterse a varias pruebas PCR semanales para entrar en lugares públicos y se decretan confinamientos en las zonas donde se detecta algún caso.

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En estos momentos los controles son incluso más estrictos por los preparativos del Congreso del Partido Comunista, que tendrá lugar en las próximas semanas.

Hace solo unos días, el 30 de agosto, las autoridades confinaron a cuatro millones de habitantes de las ciudades de Chengde y Xinle, en la provincia de Hebei, próxima a Pekín, ante un nuevo brote del virus.

Incluso cuando no hay casos, se toman medidas preventivas que suponen el aislamiento de la población. A finales de agosto, se decidió someter al condado de Mianchi, en la ciudad de Sanmenxia, a un simulacro de confinamiento durante tres días con el fin de “poner a prueba la capacidad de prevención pandémica contra la COVID”, según informó EFE. Se aisló a una población de 353.000 habitantes. Podían designar a un miembro de la familia para que saliera a comprar víveres y el tráfico de vehículos y la circulación de transporte público quedan suspendidos.

Los destinos se mantienen a la expectativa

El turista chino se había convertido en el gran objetivo de los principales destinos turísticos, por su elevada capacidad de gasto y su contribución a la desestacionalización, ya que suele viajar fuera de la temporada de verano.

De este modo, las estrategias que se han elaborado en diferentes comunidades autónomas y ciudades en los últimos meses, incluyen propuestas destinadas a atraer dicho mercado.

El pasado año, Turisme de Barcelona puso en marca un nuevo canal WeChat por el mercado chino con el fin de facilitar que empresas y proveedores de servicios turísticos en la ciudad acceden a ese mercado.

También Turespaña toma medidas para que España esté bien posicionado para captar a los turistas chinos desde el minuto uno en que puedan viajar.

También el Plan estratégico de Turismo 2020-2023 del Ayuntamiento de Madrid pone en los viajeros de alto poder adquisitivo procedentes de mercados de largo radio, entre ellos China.

Países vecinos

Mientras China sigue empeñada en cerrar sus fronteras al turismo internacional, otros países asiáticos comienzan a relajar las medidas para facilitar los viajes.

A partir del próximo día 7 de septiembre, Japón, que desde el 10 de junio facilitó la llegada de determinados visitantes, dejará de exigir pruebas PCR negativas a los vacunados que visiten el país.

También Tailandia, que en febrero abrió las fronteras a los viajeros vacunados, desde mayo, el Centro para la Administración de la Situación de COVID-19 (CCSA) permite el acceso al país sin el requisito de prueba PCR.

Malasia, por su parte, abrió sus fronteras a los visitantes internacionales desde principios de año.

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