El CEO del Grupo Ryanair, Michael O’Leary, ha vuelto a insistir la semana pasada en que el fin de las tarifas low cost está cerca y que la aerolínea, como todas, no tendrá más remedio que repercutir el precio del combustible en los billetes. Desde GlobalData consideran que esto reducirá la accesibilidad a los viajes internacionales.

“Las aerolíneas económicas como Ryanair han permitido que cada vez más personas viajaran al extranjero”, comenta Benedict Bradley, analista de GlobalData. “Sin embargo, el precio en alza de los billetes sólo agravará la actual crisis del costo de vida, con lo que aquellos que pasan apuros podrían verse excluidos del mercado de viajes“.

En su vaticinio, O’Leary comenta que serán 10 euros de media para Ryanair en los próximo cinco años, pero, desde la consultora señala que “aunque el incremento de precio puede ser relativamente insignificante para algunos, otros reconsiderarán sus plantes de vacaciones en los próximos años”

Porque no es solo el precio del billete lo que influirá. “Las escapadas al extranjero pueden volverse inviables a medida que la gente se afane en ahorrar cada penique para pagar las facturas disparadas de la energía”.

Según el pronóstico hecho por GlobalData, los viajes internacionales desde Reino Unido volverían a los niveles preCovid en 2024, pero el aumento del precio de los billetes pone esto en peligro. Ya en la encuesta de consumo desarrollada por la consultora en el segundo trimestre de 2022 se reflejaba que un 66% de los participantes dijeron estar preocupados (desde el nivel grave a ligeramente) por el impacto de la inflación en el presupuesto de su hogar.

Al anuncio de Ryanair puede seguir el de otras low cost.

Otro experto de la compañía, Keir Maclean, apunta que el precio de los billetes ha subido por el fuerte incremento del coste en combustible, un apartado, el del combustible para aviones, que ha subido un 90% desde el comienzo de 2022.

“Ryanair ha sido la primera aerolínea económica en declarar públicamente el fin de los vuelos super low cost. Sin embargo, la inflación en el precio del combustible no solo un problema exclusivo de Ryanair, sino que aumentará los costos generales de toda la industria, impactando negativamente no solo en Ryanair sino también en competidores como easyJet o Wizz Air. Esto no es una buena noticia para los turistas”.

¿Desaparecerán las low cost?

En una encuesta, desarrollada a mediados de julio, en Linkedin estuvieron divididos casi a partes iguales en esta ocasión. Mientras el 36% considera que la era de los vuelos low cost ha terminado porque el coste es muy elevado como para que este modelo de negocio se mantenga, otro 36% opina que estas aerolíneas no desaparecerán porque el cliente demanda vuelos low cost. Un 17% opina que se trata de un modelo de éxito y no desaparecerá, contrariamente a lo apuntado esta semana por el CEO de Ryanair, mientras que un 11% considera que sí ha terminado su momento para que la aviación pueda ser más sostenible.

En declaraciones más recientes, esta pasada semana, el 11 de agosto, O’Leary aseguró que el encarecimiento del combustible provocará el fin de la época de billetes “muy baratos” y “tarifas promocionales”. “No los volveremos a ver en varios años”, advirtió el directivo a la cadena de radio BBC 4, en referencia a los precios de entre 1 y 10 euros por trayecto que popularizó la compañía durante las últimas dos décadas.

Según O’Leary, la tarifa área media de Ryanair aumentará en unos 10 euros durante los próximos cinco años, desde los 40 euros del pasado año hasta los 50 euros en 2027

“No hay duda de que no volveremos a ver en varios años nuestras ofertas promocionales realmente baratas, los billetes a 1 euros, a 99 céntimos o las de 9,99 euros”, subrayó el responsable de la aerolínea líder en Europa del sector de bajo coste.

Aunque atribuyó este cambio al repunte del precio de la energía, que también afecta, dijo, al poder adquisitivo de la ciudadanía, se mostró confiado en que el número de pasajeros se mantendrá estable. “Creo que la gente seguirá volando frecuentemente, pero mirará mucho más los precios y, en consecuencia, millones de usuarios se pasarán (a las aerolíneas de bajo coste)”, subrayó O’Leary.

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