Los vuelos cancelados podrían convertirse en la nueva normalidad en Europa, ya que las aerolíneas están aplicando criterios operativos y de precios que protejan sus márgenes en medio del fuerte aumento de los precios del combustible (+89% YTD). Dado que los salarios representan el 25% de sus ingresos (19%, la media mundial), prefieren no abordar la escasez de personal a corto plazo, retrasándolo lo más posible. Aun así, 2022 será el tercero con pérdidas. La mayoría no volverá a beneficios hasta 2023.

Ahora, la escasez de personal, combinada con las huelgas de los empleados operativos que exigen salarios más altos y mejores condiciones de trabajo, han dado lugar a que muchas aerolíneas cancelen vuelos. Esto, a su vez, ha elevado los precios: las tarifas promedio de los pasajeros aéreos para Europa se movieron de 193 dólares en febrero de 2022 a 215 dólares en mayo.

A corto plazo, la escasez de vuelos puede beneficiar a las aerolíneas, ya que pueden aumentar los ingresos aumentando las tarifas, en lugar del volumen de pasajeros. Al hacer esto, las empresas pueden absorber el impacto negativo del aumento de los precios del combustible y retrasar el gasto adicional de contratar más trabajadores.

Así lo revela un estudio de Allianz Trade, firma mundial de seguros de crédito comercial. Sus analistas destacan que, en este contexto, las tarifas aéreas están despegando fuerte en Europa. “Después de años de descensos, esperamos que los precios aumenten un +21% en 2022. Si bien esto aumentará los ingresos en +102% interanual este año, no será suficiente para evitar un tercer año consecutivo de pérdidas netas de -9.700 millones de dólares (9.500 M€) este año”.

La escasez de personal y las cancelaciones de vuelos continuarán hasta al menos 2023

Todo indica que las aerolíneas europeas no alcanzarán el punto de equilibrio hasta 2023, por lo que prefieren retrasar lo más posible las nuevas contrataciones, ante el peso de los salarios en su estructura de costes, mayor que en otras regiones.

Si bien el combustible para aviones siempre ha sido mundialmente el mayor coste para las aerolíneas (alrededor del 25% de los ingresos totales), su naturaleza variable permitió que el consumo se redujera en proporción a la reducción de las ventas. Por el contrario, los salarios del personal, el segundo coste más significativo para las aerolíneas, son fijos, equivalentes al 19% de los ingresos previos a la pandemia.

La masa salarial es más alta para las aerolíneas europeas (25% de los ingresos en el año fiscal 2019 frente al 19% para el combustible para aviones), no solo por su tamaño de fuerza laboral más grande que el promedio, sino también porque los salarios mínimos en Europa son relativamente más altos que en otras regiones.

“Esto explica por qué las aerolíneas europeas tuvieron el margen EBITDA más bajo en 2020 (-44% en promedio, frente a -20% para las Américas y -10% para Asia y Medio Oriente), y por qué redujeron aún más su personal en un -8% interanual en 2021, incluso cuando sus pares en América del Norte y del Sur aumentaron su personal en un +14% interanual en promedio”, apunta el estudio.

Más costos en sostenibilidad

A largo plazo, la transición ecológica representa una disrupción aún mayor para las aerolíneas en Europa dada la creciente competencia de los operadores ferroviarios, que producen un 85% menos de CO₂ que los aviones y son de propiedad estatal; es decir, están respaldados financieramente en sus inversiones.

Renovar una flota de vieja generación en un contexto de tasas crecientes y calificaciones rebajadas será costoso para un sector cuya deuda creció 1,4 veces en 2020.

La nueva regulación de la Comisión Europea sobre el uso de combustible de aviación sostenible, que es 2,5 veces más caro, también perjudicará aún más los márgenes operativos. Los Gobiernos europeos han establecido la mezcla obligatoria de 38%/62% de combustible sostenible de aviación (SAF) y queroseno para 2045, la cual aumentará la factura de carburante del sector aéreo en un +57%.

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